verdugos jubilados

1 comentario:

  1. Anónimo27.11.13

    Verdugo jubilado

    La sangre corrió por mi nariz y
    resbaló por mis labios.
    Un sabor dulzón y metálico
    llegaba a mi lengua.
    El sabor de la decepción.
    El sabor del dolor, del miedo,
    del desamor.
    Entonces lo entendí todo.
    Rotura del tabique nasal.
    Fractura en mi corazón.
    Alma quebrada.
    Desgarro en mis entrañas.
    Me suplicaste perdón.
    No te delaté en aquel momento.
    Preferí tapar, olvidar y mentir.
    Hubiera evitado tantas cosas.
    Aquello no fue nada más que el comienzo.
    Las heridas más perversas
    son las que no sangran.
    ...tal vez ahora seguiría respirando.

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